Implementar la economía circular en un establecimiento turístico permite transformar de forma práctica la planificación de nuestro negocio aportando valor añadido a la experiencia del huésped y reforzando nuestra imagen.
La economía circular en establecimientos turísticos enriquece el modelo tradicional en base a la innovación y aplicación de tecnologías de vanguardia para priorizar la reducción, reutilización y reciclaje de recursos.
En primer lugar, hay que considerar que cada establecimiento cuenta con una realidad y disponibilidad de recursos diferente, por lo que cada una debe llevar a cabo un proceso de transformación circular ajustado a su contexto. Para ello, es fundamental incentivar decálogos de buenas prácticas entre el personal del establecimiento. En función de dichos parámetros, la hoja de ruta incluirá un listado de pequeñas acciones que podrá convertirse en un apartado específico del plan estratégico de la empresa.
Antes de actuar, debemos conocer el punto de partida de nuestro establecimiento mediante una contabilidad verde. De este modo, es esencial establecer una auditoría de flujos y una identificación de ineficiencias.
Observar y analizar las entradas y salidas en las áreas clave de consumo en nuestro establecimiento: agua, energía, alimentos, materiales y residuos para detectar dónde se generan más desperdicios. Así podremos establecer una hoja de ruta personalizada con objetivos y planificación clara.
Apuesta por lo local
En cuanto a la gestión de recursos y planificación presupuestaria del establecimiento, una medida que refuerza la cohesión territorial y la reputación del alojamiento se apoya en priorizar los productos y proveedores locales, con envases retornables o fabricados con materiales reciclados. Así, reforzaremos nuestro grado de implicación con empresas locales que también diseñan y proyectan iniciativas sostenibles.

Gestión de residuos
Tras establecer el diagnóstico, los establecimientos pueden optar por reducir el consumo de agua o eliminar de su proyecto la utilización de recipientes de plásticos de un solo uso. Además, otra de las medidas conlleva implementar el compostaje de residuos orgánicos in situ o mediante acuerdos con agricultores locales.
Formación y sensibilización
La circularidad requiere la implicación de todos los actores, por lo que la colaboración del personal del establecimiento es vital, ya que permite designar responsabilidades e incluso definir el presupuesto de materiales en función de la toma de decisiones sostenibles.
Desde la gestión del establecimiento se deben facilitar recursos y materiales que permitan la capacitación del personal en el cumplimiento de la separación de residuos y ahorro de recursos. Por tanto, se trata de establecer una línea conjunta de actuaciones que incentiven las prácticas responsables, comunicando además los logros de la circularidad de forma transparente y constante.

Material reciclado post-consumer
Una de las iniciativas más innovadoras aplicadas a la economía circular en el sector turístico conlleva la utilización del material reciclado post-consumer (PCR), aquel derivado de productos usados por el cliente que, tras su utilización, se recogen, clasifican y procesan para elaborar nuevos artículos, tales como: botellas de plástico, envases, papel y vidrio.
El reciclado textil es uno de los ámbitos con más impacto en la sostenibilidad de un establecimiento turístico, por lo que aplicando esta iniciativa reduciremos la basura en vertederos.
Usar, reciclar, reutilizar recursos y material de nuestro establecimiento para transformarlos en nuevos productos asequibles y funcionales demuestra que la economía circular es una gran baza para sumar: rentabilidad, eficiencia y calidad al sector turístico andaluz.