Un día circular en un establecimiento sostenible se basa en la regla de las 3R, reducir, reutilizar y reciclar, para eliminar residuos y maximizar recursos.
Economía circular en alojamientos turísticos.
Comienza con materias primas locales, continúa con eficiencia energética y reutilización de envases, y termina compostando residuos orgánicos o convirtiéndolos en nuevos recursos, emulando la naturaleza.
Ejemplo de una jornada en un restaurante o establecimiento circular:
- Mañana (Abastecimiento y Diseño): Se reciben productos de temporada y locales (km0) para minimizar la huella de carbono y evitar plásticos de un solo uso. El diseño del establecimiento es eficiente, utilizando materiales duraderos o reacondicionados.
- Mediodía (Producción y Servicio): Se aplica la gestión inteligente para reducir el desperdicio desde el origen. Se utilizan envases retornables, reutilizables o compostables. La energía consumida proviene de fuentes renovables.
- Tarde (Gestión de Residuos): Los residuos orgánicos se destinan al compostaje o a la producción de biogás, y otros materiales se reciclan o reparan. Se busca la valorización de residuos, convirtiendo lo que sobró en un nuevo producto o recurso.
- Cierre (Impacto): El establecimiento no solo reduce su huella ambiental, sino que colabora con la economía local y educa a sus clientes, promoviendo un consumo consciente y sostenible.
Este modelo transforma el modelo lineal «usar y tirar» en un flujo continuo que beneficia al medio ambiente y a la comunidad.
¿Qué es un establecimiento circular y sostenible?
Cero desperdicio, más beneficio
Un modelo circular aplicado a un establecimiento turístico busca que nada se desperdicie: los restos se compostan, los aceites se reciclan, los envases se reutilizan. Para conseguirlo, es fundamental sustituir el modelo de “usar y tirar” por el de “reutilizar, reciclar y regenerar”.
La creciente demanda de prácticas sostenibles en el sector turístico se han convertido en una exigencia, además de generar impacto social positivo, apoya a productores locales y fortalece la economía de la comunidad. Este impacto positivo de prácticas eficientes favorece directamente la rentabilidad y la reputación.
Sostenibilidad ambiental: uso de productos locales y de temporada.
Minimización de plásticos y envases: uso de materiales reutilizables.
Compostaje y reciclaje: Separación de residuos y aprovechamiento de desechos orgánicos.


